Artemisia Gentileschi

La  pintora del renacimiento ha generado en los últimos años dos biografías. La de la escritora italiana Ana Banti (1947) , recientemente traducida al español y la de Rauda Jamís (1998). Una película, Artemisia suscitó fuertes críticas debido a la distorsión de la historia original. A continuación, un bello artículo de FRANCISCO CALVO SERRALLER  publicado en el País, España

Autoretrato de Artemisia Gentileschi, como Alegoría de la Pintura (1620-1630), Museo Tessé, Le Mans , Francia

Autoretrato de Artemisia Gentileschi, como Alegoría de la Pintura (1620-1630), Museo Tessé, Le Mans , Francia

ARTEMISIA

Nacida en Roma en 1593 y muerta en Nápoles en torno a 1652; o sea: aproximadamente a punto de cumplir la entonces nada desdeñable edad de 60 años, Artemisia Gentileschi, antes de convertirse en un icono feminista durante el último tercio del siglo XX, fue considerada una de las más notables artistas de su época y, como tal, reclamada por los mejores centros de Italia y de fuera de Italia, como lo corrobora su paso por Roma, Florencia, Génova, Venecia, Nápoles y Londres, por sólo citar los lugares donde permaneció trabajando no de manera episódica. Hija de un también destacadísimo pintor, Orazio Lomi, llamado “Gentileschi” (Pisa, 1563-Londres, 1639), Artemisia no sólo fraguó su personal estilo a partir del tenebrismo caravaggista cultivado por su progenitor, sino que también heredó de éste el temperamento inquieto y aventurero. Un trágico incidente, acaecido en Roma en 1612, al ser violada, cuando contaba 19 años, por otro pintor, Agostino Tassi (hacia 1580-1644), y el escandaloso proceso judicial subsiguiente, marcó de una manera muy teatral el inicio de la brillante carrera de esta genial y temperamental trotamundos. Tras su muerte, padeció el circunstancial olvido al que fueron sometidos todos los naturalistas y el propio Caravaggio, luego rescatados durante nuestra época.

Antes del aluvión de textos históricos-literarios que últimamente se han inspirado en la figura de Artemisia Gentileschi, entre los veranos de 1944 y 1947, la escritora italiana Ana Banti (1895-1985), esposa y colaboradora del gran historiador del arte Roberto Longhi, escribió una espléndida novela titulada Artemisia (Alfabia), cuya reciente publicación en castellano está acompañada por una introducción de Susan Sontag y un prólogo de su traductora, Carmen Romero, que ha mejorado la ya buena versión editada hace unos años. Como acertadamente señalan estas dos últimas, el interés del relato de Banti sobre Artemisia es la mezcla de géneros, pues tiene, simultáneamente, algo de novela histórica, de biografía y de autobiografía, sobre todo, porque su autora se implica de forma directa en la narración también como una suerte de álter ego de la pintora, a la que comprende, compadece, aplaude y hasta regaña. Mezcla, pues, sus respectivas identidades sin temor a que salten chispas.

“Morir en la propia cama”, escribe Banti en el último párrafo de su novela, “aquél era el único fin que Artemisia no había previsto cuando perseguía y hasta hostigaba su propio destino”. Es cierto que la vida de esta mujer, cuyo nombre de pila era paradójicamente una advocación de la antigua cruel diosa virgen, estuvo plagada de lances y aventuras de todo tipo, aunque su hazaña más audaz y admirable fue la de dedicarse, en cuerpo y alma, al arte, ese abrevadero memorable de género epiceno por el que la vida fluye a espuertas de manera singular para quienes no temen a la soledad y, por tanto, no les sorprende la muerte ni en la propia cama. He aquí si no, tres siglos después de lo sucedido, cómo se sigue retomando el hilo íntimo de una conversación, entre gritos y susurros, nunca por completo descifrada.

Autor: FRANCISCO CALVO SERRALLER , EL País, España. 10.01.2009

Con respecto a las criticas generadas por la película (Released May 8, 1998. Directed by Agnes Merlet. Starring: Valentina Cervi, Miki Manojlovic Michael Serrault. Written by Agnes Merlet and Patrick Amos.  Produced by Patrice Haddad. Distributed by Miramax)incluyo una crítica (en inglés) muy acertada y que muestra las imprecisiones historicas e inaceptables de la película, ironicamente dirigida por una mujer.artfilm19

Esta reseña aparece en http://www.webwinds.com/artemisia/movie.htm

What are the historical inaccuracies?(WARNING: Spoilers ahead)

 

Artemisia did not paint nude men, nor show off her drawings of nude males in order to entice Tassi to teach her. Nor is it likely that she was obsessed with male genitals, as the movie appears to indicate. Although we admittedly do not know the whole truth of the matter, historical documents and the rape trial transcripts do not lead us to believe that she was as seductive with Tassi as the film portrayed, or inclined to continually return for “more.”

The real Tassi was not handsome, nor was he a devoted lover; he was a philanderer who had been jailed  for sexual crimes, and was known to have committed incest and raped his sister-in-law; many also believed at the time (although it was not proven) that he had murdered his wife.

During the trial, Artemisia did not repeatedly declare her love for Tassi or deny that she had been raped; she quite vigorously described the rape. When she was tortured, she did not insistently defend his innocence; rather she asserted his guilt. The real Tassi did not defend Artemisia; instead he portrayed her, her mother and sisters as whores. He did not admit his guilt in order to stop her from being tortured; he continued to defend his own innocence and condemn her.

In reality, Tassi was a minor painter who briefly taught Artemisia perspective, and not her equal or long-term mentor. The real Artemisia was the most talented and successful woman artist of the Renaissance and baroque era, known especially for her famous Judith Slaying Holofernes paintings. In the film, this painting and alleged drawings by her of male nudes are presented at the trial as evidence of her degenerate nature, but no explanation is given of how or why she chose such a violent subject. In reality, however, Artemisia completed her first Judith painting the year after the trial – most likely choosing such a violent theme in order to express her own anger at the series of injustices that she had experienced.

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