“La invertebrada” de Antonio Pasquali

Antonio Pasquali

Antonio Pasquali

Les copio el artículo aparecido hoy en el diario el Nacional, Venezuela, escrito por Antonio Pasquali
 
La invertebrada

ANTONIO PASQUALI

Domingo 29 de Marzo de 2009, El Nacional

 

 

 

 

L os 5,1 millones de No de febrero pasado brotaron sin bomba de succión del manantial democrático nacional, no fueron obra de una oposición eficaz, partidos creíbles o convincentes programas, virtudes poseídas en grado mínimo por la invertebrada oposición. Duele señalarlo en momentos en que ella es víctima de una brutal agresión presidencial, pero no es hora de sentimentalismos, ni de maquillar su perfil flotante y su falta de pegada.

Ante otra peligrosa fuga hacia adelante del tirano, que debiera inducirla a practicar una democracia de calle -escuchar a muchos y congregar voluntades- sus cúpulas viven en reuniones a cappella de donde emanan vetustos adjetivos y hasta un desagradable tufo a restauración conservadora. La foto que se sacaron con Aznar es de pronóstico. Figura en ella hasta el presidente de UNT, un partido que ofreció encarnar la izquierda democrática del país y se dio el lujo de fagocitar en mala hora un micropartido homónimo digno de mejor suerte. Se buscan desesperadamente políticos inteligentes de nueva mentalidad visionariopragmática, jóvenes en toda la medida de lo posible, capaces de conducir los atomizados demócratas a la victoria final contra un despotismo pasado de violador.

El chavismo ha ingresado a su fase del Terror contra “enemigos” recién electos, al momento de las sevérités nécessaires reducidas por Robespierre a una, meses antes de ser guillotinado a su vez: “A los enemigos del pueblo, sólo la muerte”, y despliega a la fascista su Terrorismo de Estado, que son “las fuerzas policiales, paramilitares y un sector reconocible del estamento militar, convertidas en simples pero terribles guardias pretorianos, sostenedores de un régimen ilegítimo y desviado…” (definición de Chávez desde Yare, 1992). Pero no es cosa fatal, como opinan algunos analistas, que la violencia paralice la política y sólo quepa esperar el agotamiento natural del despotismo. Eso no le conviene en lo más mínimo a una Venezuela en trance de quedar literalmente regimentada y amarrada al aberrante cadáver del castrocomunismo. Su máxima conveniencia es que sean sus fuerzas civiles: población, trabajadores, estudiantado, confesiones, fuerzas productivas y juventud, las que protagonicen y logren un retorno a la democracia con, de subproducto, una esterilización de muy larga duración del malsano germen militarista. ¡Ay de una Venezuela que escamotee a Vargas y aspire a ser “liberada” de su vigésimo sexto militar-presidente por un vigésimo séptimo militar! Esta viva posibilidad, de un civilismo capaz de rescatar la democracia sin bayonetas (lo que implica creer en partidos, líderes, nuevos modelos de concordia) es la que vuelve decepcionante el carácter invertebrado, errático y encapillado de la oposición, principal depositaria de dicho civilismo. Dos figuras civiles: Ismael García (se atrevió de primero a romper con éxito el cerco del pensamiento único), y Antonio Ledezma (su firme entereza republicana bajo el humillante peso de la bota terminará siendo admirada) vienen indicando algunos de los tantos caminos para la resurrección de la Venezuela civil, la que recordará mañana como una pesadilla este decenio de violaciones, intoxicación y degradación de la gente, desgobierno y bancarrota, groseras cadenas presidenciales y criminalización de la libertad por obra de un militar felón.

Que la oposición se defina, se levante y camine. Le toca predisponer con inteligencia, por ejemplo, su retorno en grande a la Asamblea, hoy degradada a circo de focas, y no precisamente con anónimos e ineptos cuadros-de-partido a la vieja usanza adeco-copeyano-chavista. Ella impactará el país y facilitará enormemente el viraje llevando al Capitolio un medio centenar de seniors líderes de opinión que representen la flor y nata de la inteligencia nacional en economía, petróleo, constitucionalidad, internacionalismo, educación, cultura, comunicación, planificación, salud, infraestructuras y fuerzas armadas.