Katyn, el bosque maldito.

FUNERAL DE ESTADO EN CRACOVIA

La masacre de Katyn une en la historia las tragedias aéreas de Lech Kaczynski y del general Sikorski

Misterio polaco en Gibraltar

FÉLIX FLORES – Barcelona  – 19/04/2010, La Vanguardia


 

El General Sikorski

La masacre del bosque de Katyn – en la que 22.000 oficiales y civiles polacos fueron asesinados por el Rojo en 1941- une dos accidentes aéreos en la historia de Polonia. El presidente Lech Kaczynski pereció hace una semana junto a altos cargos de su administración civil y militar cuando iba a aterrizar en Smolensk para un acto de homenaje con las autoridades rusas. Y el 4 de julio de 1943, el general Sikorski, jefe del gobierno polaco en el exilio durante la Segunda Guerra Mundial, moría cuando volaba a Londres desde la base británica de Gibraltar. Wladyslaw Sikorski había denunciado la autoría soviética del crimen de Katyn – que Moscú atribuíaaAlemania-,sin que británicos y estadounidenses quisieran reconocerla a fin de no dañar la alianza con Stalin para acabar con el Tercer Reich.


La muerte del general Sikorski fue envuelta en un halo de misterio que se prolongó durante los decenios que se ha demorado el reconocimiento de la matanza por parte de Moscú. ¿Accidente o asesinato? Diversas hipótesis y numerosos testimonios contradictorios han alimentado teorías de la conspiración que señalan tanto a Stalin como a Churchill, e incluso a adversarios polacos de Sikorski. En ellas aparece hasta el célebre agente doble Kim Philby, un conocedor del arte del sabotaje que entonces era responsable del contraespionaje británico en la península Ibérica, aunque trabajaba para la Unión Soviética desde 1940.


Aquel 4 de julio, Sikorski despegaba de Gibraltar a las once de la noche en el cuatrimotor B-24 Liberator,de fabricación estadounidense, que se estrelló en el mar a menos de un kilómetro de la costa cuando apenas había alcanzado la altitud de vuelo. El general regresaba de una visita a las tropas polacas del general Anders en Egipto, un contingente rescatado de la URSS tras un acuerdo con Stalin anterior al descubrimiento de las fosas de Katyn.


 

Sikorski y soldados polacos en Inglaterra

El 13 de abril de 1943, Berlín había anunciado a los cuatro vientos el macabro hallazgo por las tropas alemanas, tiempo después de que estas ocuparan la región de Smolensk. Sikorski se fue a ver al embajador soviético, Maisky, y seguidamente a Winston Churchill. Según escribió este en sus memorias, respondió al polaco lo siguiente: «Si están muertos, nada de cuanto usted pueda hacer será capaz de resucitarlos». Dicho de otro modo, mejor no removerlo. Stalin, de todos modos, se pronunció enérgicamente en mensajes a Churchill y Roosevelt y rompió relaciones con el gobierno provisional polaco. Londres y Washington pasaron Katyn por alto.


Sikorski, que contaba 62 años, parecía destinado a hacerse cargo de una Polonia libre. Nacionalista, general en la guerra rusopolaca, en 1922 es nombrado primer ministro tras el asesinato del presidente Narutowicz. En 1926, al tomar el poder el mariscal Pilsudski, se exilia en París, donde en noviembre de 1939, tras la invasión nazi, asume la jefatura del Gobierno y del ejército en el exilio. En su viaje a El Cairo, dos días antes de su muerte, manifestaba querer entrar al frente de las tropas que liberaran Polonia y estar dispuesto a un nuevo pacto con Moscú bajo condiciones.


El cálculo de a quién benefició la muerte de Sikorski apunta enseguida a la URSS, que vería redibujadas a su gusto las fronteras del este de Polonia con la aquiescencia de los aliados. Alimentó la hipótesis de la autoría rusa la coincidencia del embajador Maisky, con su propio avión, durante unas horas en Gibraltar. Pero aquel día se dieron cita allí tantos personajes, británicos, rusos y polacos – algunos de los cuales utilizaban nombres falsos-,que casi cualquier versión tiene visos creíbles. El único superviviente del avión fue el piloto, un checo, quien al parecer no pudo explicar lo ocurrido. En el desastre perecieron también la hija de Sikorski, Sofía – cuyo cuerpo no fue recuperado-,y el general y diputado conservador británico Percival Whitely, entre otros.


 

Sikorski, Churchill y De Gaulle

La investigación británica concluyó que fue un accidente, pero los rusos acusaron al propio Churchill de la muerte del líder polaco. En 1967, una obra teatral del alemán Rolf Hochhuth, Soldados,apuntó a cierta responsabilidad del primer ministro británico y fue prohibida en Londres (contra la opinión de sir Laurence Olivier, que iba a dirigirla para el National Theatre con Richard Burton en el papel de Churchill).


En 1989, el presidente Jaruzelski pidió a Margaret Thatcher la repatriación del cadáver de Sikorski. Thatcher negó este regalo al general de las gafas ahumadas, para satisfacción de la oposición anticomunista polaca, que no quiso la devolución mientras Polonia no fuera «libre e independiente». Finalmente, el 15 de septiembre de 1993 Londres entregó el cuerpo, que estaba enterrado en el cementerio de Ewark junto a los de heroicos aviadores polacos de la batalla de Inglaterra. Trasladados a la catedral de Cracovia, los restos de Sikorski hallaron poco reposo: en noviembre del 2008 fueron exhumados, en busca de alguna respuesta.